La historia del por qué indígenas en Popayán tumbaron la estatua de Sebastián de Belalcázar

La historia del monumento del Morro de Tulcán es una de los favoritas entre los turistas del sitio.

El Morro de Tulcán fue un cementerio precolombino que tuvo existencia 500 años antes de la llegada de los españoles. Se consideraba un templo sagrado donde se adoraban a los dioses, como el sol, la luna, las estrellas y la lluvia.

Cuando se hace referencia este sitio de Popayán suele recordarse que al empezar con las obras para hacer la carretera y el acueducto se logró ver una grupo de ladrillos organizados de forma planeada, al identificar el terreno se logro evidenciar una especie de construcción antigua. En consecuencia a este descubrimiento el arqueólogo Julio Cesar Cubillos en los años cincuenta realizó las primeras excavaciones y descubrió que el cerro tiene forma de piramidal, que la parte superior había sido recortada y que fue construida con propósitos religiosos y ceremoniales.

También, se encontraron 14 tumbas, restos de adultos y niños sepultados, señales arqueológicas que datan mucho antes de que los españoles llegaran a pisar esas tierras, objetos como ollas de barro y vasijas entre otras cosas.

El Valle de Pubenza, llamado así en homenaje al cacique Pubén, estuvo habitado por los pubenenses, esto muchos años antes de la llegada de los españoles, y estos habrían sido los encargados de construir en Morro de Tulcán y de crear la estructura a base de adobes y tierra pisada con el fin de que pudiera ver desde cualquier punto de donde ellos estuvieran. Esta estructura sería el sitio sagrado de la comunidad y un valioso testimonio arquitectónico ceremonial.

“Hace algunos años, estuvimos acompañando a un grupo de arqueólogos y metafísicos a nuestra pirámide y nos dijeron que el tesoro más grande es el templo magnético, se encuentra ubicado estratégicamente en este sitio y te recarga de energías”, dijo Carlos Eduardo Burbano informador turístico de la Cámara de Comercio del Cauca.

Del campo electromagnético del que muchas personas hablan no se tiene ningún soporte teórico o investigativo que pudiera comprobarlo. “El tema de las energías debe ser interpretado de forma subjetiva porque todo depende de la persona y su disposición”, señala al respecto Diógenes Patiño, arqueólogo y antropólogo de la Universidad del Cauca. Agrega, además, que cada persona posee su propio campo magnético de energía.

La historia del pueblo pubenés

En épocas precolombinas se albergaban por estas tierras los pubenenses. “Fueron encontrados por el español Luis de Daza, mientras Sebastián de Belalcázar sometía a tribus al dominio de los castellanos”, afirma Carlos Vergara Cerón en su libro Los Pubenenses.

Las diversas tribus pertenecientes a esta etnia conservaban su autonomía y su autenticidad, su industria se sustentaba en los tejidos de algodón que practicaban las mujeres en casa, la cerámica, la fundición de oro y la orfebrería.

Con la llegada de los españoles, el pueblo indígena decayó por el nuevo modelo político, social y económico, por otro lado, la mortandad causada por las guerras y enfermedades traídas de Europa destruyeron bruscamente a las etnias, todo esto a través de la violenta imposición de la colonia española, la cual trastornó drásticamente el imperio pubenés.

Dos monumentos

A mediados de los años 30 del siglo XX, la Ciudad Blanca cumplió 400 años de su fundación por lo que se generaron festejos. Cuenta el antropólogo Hernán Torres que el poeta Guillermo Valencia había expresado interés en que se erigieran dos monumentos conmemorativos.

La primera sería la estatua de Sebastián de Belalcázar, realizada por el escultor español Victorino Macho. Y el segundo monumento sería al Cacique Pubén, a cargo del escultor colombiano Rómulo Rozo. En el cerro debía ir la estatua del Cacique y en la plazoleta de San Francisco la estatua del colonizador español. No obstante, en la cima del Morro fue ubicada la imagen de Belalcázar, y el monumento del cacique desapareció.

En opinión de Carlos Eduardo Burbano, se debería dar honor al cacique porque luchó por estas tierras, por defender este Valle de Pubenza. Considera que fue un error muy grande y además quitaron una parte del morro, por eso es pirámide truncada. Por otra parte afirma que “al cacique le debemos el origen del nombre de nuestra ciudad, el cual surgió en aquella batalla con Sebastián de Belalcázar y su búsqueda de El Dorado”. Según Vergara Cerón, los españoles deformaron la lengua aborigen de los pubenenses y al pronunciar mal se formó el denominativo Popayán

“Al poner la estatua del conquistador español sobre el morro se generó una reapropiación de la herencia española, despreciando de cierto modo la cultura indígena”, expresó Felipe García Quintero, docente de Comunicación Social de la Universidad del Cauca”.

El morro de Tulcán es el monumento más significativo de los indios pubenenses, los primeros pobladores de Popayán.

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